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Fuente: Reino Natural Nº3 año 2001


LA MIEL UN ALIMENTO SALUDABLE Articulos 12-int-er405a.jpg

La miel es un producto natural elaborado por las abejas obreras a partir del néctar de las flores o de los exudados de partes vivas de las plantas, ellas lo modifican y lo transforman en sustancias propias, lo concentran lo depositan en las celdillas del panal.

Composición:

En su composición entran azúcares, principalmente glucosa y fructuosa, las cuales no necesitan transformación por los jugos digestivos para ser asimilados, por lo tanto casi la totalidad de los azúcares contenidos en la miel una vez ingerida pueden ser absorbidos y pasar a la sangre donde proporcionan calor y energía, depositándose en el hígado en forma de glucógeno (almidón animal). También contiene otros azúcares en menor grado como sacarosa, maltosa y varios polisacaridos. Contiene además proteínas, aminoácidos, enzimas tales como: amilasa, invertasa, catalasa y lipasa, que actúan facilitando la digestión. Ácidos orgánicos como el málico, cítrico, oxáltico, glucónico y fórmico, estos componentes brindan una acción digestiva y estimulante suave del apetito, posee también sustancias minerales, polen, vestigios de hongos, levaduras y otras partículas sólidas que resultan del proceso de obtención de la miel. Así encontramos en la miel vitaminas del grupo B y C. Posee además sales de calcio, hierro, fósforo, sodio, potasio, magnesio, azufre y yodo. La miel contiene también sales de silicio, aluminio, boro, cromo, cobre, níquel, zinc y estaño, siendo estas muy importantes porque el organismo necesita ingerir ciertas sales minerales en cantidades determinadas para el crecimiento normal y para que en cualquier edad su funcionamiento fisiológico continúe sin alteraciones. Y se encuentran presentes también pigmentos vegetales.

Propiedades y usos de la miel:

Es especialmente útil en enfermedades del tracto respiratorio y bronquitis. Por tratarse de una solución azucarada tiene una acción antitusígena, lo que, sumado a su acción demulcente, su capacidad antimicrobiana y la presencia de aceites volátiles (antisépticos), le confiere a la miel una capacidad balsámica y la torna un recurso útil para el tratamiento de afecciones respiratorias, ayudando a los medicamentos que dispone el médico. Dentro de una dieta para los que padecen insuficiencia renal crónica se incluye este alimento por su aporte calórico. En el hombre sano, la miel permite un mejor rendimiento físico, especialmente en los deportistas, en los que incrementa la resistencia, favorece la recuperación, facilita los esfuerzos reiterados y prolongados, previene recaídas. La miel ayuda a una mejor asimilación del calcio y magnesio. De allí su importancia en la salud de los niños. Además, evita los dolores estomacales. Se aconseja tomarla en caso de úlceras. Las investigaciones más recientes, tienden a descubrir el contenido de los flavonoides en la miel. Estas sustancias ayudan a que el organismo se defienda de algunos tóxicos y refuerce el sistema inmunitario.

Su aplicación sobre superficies ulceradas produce un intenso flujo linfático que tiene un efecto bactericida, lo cual contribuye a la higiene de la afección y estimula la granulación.

Hoy existen numerosos productos de higiene a base de esta sustancia natural: shampoo facial con miel, limpia el cutis eliminando impurezas y restos de maquillaje mientras retiene el balance natural de la piel; gel para manos con miel, que nutre e hidrata las manos dañadas o resecas, evitando la formación de grietas y dejándolas más suaves y tersas; emulsión humectante con jalea real, miel y vitamina A, que hidrata y nutre brindando protección, elasticidad y una agradable sensación de frescura a la piel; crema para manos con miel, que actúa como emoliente dejando las manos más suaves y humectadas, y las protege de productos alcalinos como el detergente, la lavandina, etc.

Entre las tantas delicias que se pueden elaborar con la miel, se encuentran las bebidas, específicamente el famoso y tradicional vino. Su elaboración requiere de un proceso biológico u orgánico en el que las levaduras atacan al azúcar de la mezcla necesaria, utilizando aproximadamente un 5% transformando el resto en partes casi iguales de anhídrido carbónico y alcohol.

Precauciones para el consumo:

Los diabéticos no deben consumir miel, salvo con autorización médica. Si la miel es monoflora de acacia, que contiene principalmente fructosa, pueden tomarlas en pequeñas cantidades por la mañana. También está contraindicada para quienes manifiestan intolerancia digestiva a la miel y para los alérgicos. A los niños menores de un año no es recomendable darles este producto, ya que puede causar botulismo, debido a que la miel actúa como vehículo del Clostridium Botulinum (bacilo) y en los primeros meses de vida hay un escaso desarrollo de la flora anaerobia intestinal.

La miel es pura por naturaleza. Las abejas cuentan con un filtro biológico propio. Los productos muy tóxicos las matan antes de entrar al panal, eso garantiza la calidad de la miel. El producto no necesita colorantes, conservantes, ni ningún otro tipo de aditivo.

Existen informes que describen su valor en el tratamiento de heridas, quemaduras e infecciones, por lo cual, ante una dolorosa quemadura de vapor, por ejemplo, sirve aplicarse una gasa fina untada con miel pura, y para las quemaduras de sol se recomienda aplicar una mezcla de:

• 2 cucharadas grandes de miel líquida,

• 2 de glicerina,

• 2 de jugo de limón y

• 1 cucharada de agua mineral

Agitar y luego puede usarse.

MIELES ADICIONADAS CON OTROS PRODUCTOS:

Apisana (alimento a base de miel, propóleos, polen y jalea): es antiséptico, antibacteriano, cicatrizante y protector de la piel. Excelente regenerador de tejidos, retarda el proceso de envejecimiento de la piel y mejora su hidratación y elasticidad. Es energizante y vigorizante (incrementa el vigor sexual), digestivo y expectorante. Indicado para personas con cuadros de agotamiento físico y mental.

Alimento a base de miel y propóleos: recomendado para todos los procesos infecciosos de las vías respiratorias, el tratamiento de resfríos, catarros y anginas. Es tonificante.

Miel cremosa con almendras: es un complemento ideal para acompañar o servir como postre. Indicado para combatir el agotamiento físico.

Miel cremosa: es ideal para untar. Además tiene un efecto rejuvenecedor y ayuda en casos de bronquitis y dolor de garganta.


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